¿A cuánto el águila calva?
En 1972 el ecologismo obtenía uno de sus grandes éxitos políticos. Era una de esas batallas que afirmaron al movimiento como uno de los actores de la política más importantes. Basándose como habitualmente en su invencible desprecio por la vida humana y por la ciencia consiguieron que los Estados Unidos prohibiera el uso del DDT, lo que se amplió al tercer mundo. Decenas de millones de personas (lée lo que acabo de escribir) han muerto por malaria en el mundo en estas tres últimas décadas. El método útil y barato con que nos habíamos dotado, el DDT, había sido proscrito gracias a las presiones de los ecologistas.
El domingo por la noche volví a ver el "Dracula" de Coppola, una de mis películas favoritas. En ella el loco Reinfield recrea la jerarquía natural: las arañas se comen a las moscas, los gorriones a las arañas, los gatitos a los gorriones, etc. Creo recordar que en la novela Reinfield tiene al hombre en la cumbre de esta pirámide, y que su vida equivale a millones de moscas. Stoker ve esto como locura. Lo que es locura es que hoy la jerarquía esté boca abajo y que la vida de un águila calva valga muchas vidas humanas.

